
En su forma más simple, un interruptor de presión es un dispositivo capaz de detectar un cambio en la presión y, a un nivel predeterminado, abrir o cerrar un contacto eléctrico.
Los interruptores de presión se dividen en tres clasificaciones básicas: electromecánico, estado sólido y electrónico. Tradicionalmente, los interruptores de presión son dispositivos electromecánicos. Hoy, sin embargo, las incursiones en esta tecnología tan antigua están siendo realizadas por dispositivos de estado sólido y la nueva generación de interruptores de presión electrónicos.
Actualmente, existe una amplia variedad de interruptores de presión de estado sólido que tienen de uno a cuatro o más puntos de conmutación, monitores digitales, salidas analógicas y digitales y capacidad de programación completa.
En muchos casos, se mueven de la línea de Conmutación simple a un controlador de bucle abierto. Además de abrir o cerrar el circuito del interruptor de presión, proporcionan una señal analógica proporcional de 4-20 mA o salida digital. La señal analógica puede interactuar con PLC (controles lógicos programables), DCS (Sistemas de Control Distribuidos) y computadoras. La principal ventaja está en el ciclo de vida. Los interruptores de estado sólido tienen habitualmente una vida útil de 100 millones de ciclos.
Los interruptores de presión de estado sólido ofrecen varias ventajas sobre los interruptores electromecánicos, que incluyen:
• Ciclo de vida mucho más largo.
• Precisión mejorada a ± 0.5%.
• Alta resistencia a los golpes y vibraciones.
• La capacidad de manejar una amplia gama de presiones del sistema.
• Respuesta de frecuencia amplia.
• Excelente estabilidad a largo plazo.